jueves, 23 de abril de 2009

Estructura del FMI

Veamos algo de del Fondo Monetario Internacional (FMI)


lFondo Monetario Internacional fue creado
mediante un tratado internacional en 1945
para contribuir al estímulo del buen funcionamiento
de la economía mundial.
Con sede en Washington, el gobierno del FMI son los 184
países miembros, casi la totalidad del mundo.
El FMI es la institución central del sistema monetario
internacional, es decir, el sistema de pagos
internacionales y tipos de cambio de las monedas
nacionales que permite la actividad económica entre
los países.
Sus fines son evitar las crisis en el sistema, alentando
a los países a adoptar medidas de política
económica bien fundadas; como su nombre indica, la
institución es también un fondo al que los países miembros
que necesiten financiamiento temporal pueden recurrir
para superar los problemas de balanza de pagos.




MISION DEL FMI

Promueve fomento de la expansión y el crecimiento del comercio mundial, la estabilidad de los tipos de cambio, la evitación de devaluaciones cambiarias competitivas y la corrección ordenada de los problemas de balanza de pagos de un país.
Efectúa el seguimiento de la evolución y las medidas de política económica y financiera, en los países miembros y en el mundo, y ofrece asesoramiento de política a los países miembros fundadores en los más de cincuenta años de experiencia acumulada.
Concede préstamos a los países miembros que enfrentan problemas de balanza de pagos, no solo con fines de financiamiento temporal sino también en respaldo de las medidas de ajuste y de reforma que contribuyan a corregir los problemas fundamentales.
Facilita a los gobiernos y bancos centrales de los países miembros asistencia técnica y capacitación en el área de especialidad de la institución.

OBJETIVOS

  • Promover la cooperación monetaria internacional

  • Facilitar la expansión y crecimiento equilibrado del comercio internacional

  • Promover la estabilidad en los intercambios de divisas

  • Facilitar el establecimiento de un sistema multilateral de pagos

  • Realizar préstamos ocasionales a los miembros que tengan dificultades en su balanza de pagos

  • Acortar la duración y disminuir el grado de desequilibrio en las balanzas de pagos de los miembros.


    Politicas del FMI

La actividad principal del FMI es la política macroeconómica y del sector financiero, por conducto de la supervisión que realiza en los países miembros examinando los resultados macroeconómicos en base a estas políticas :
Saneamiento del presupuesto público
Generación de superávit fiscal primario suficiente para cubrir los compromisos de deuda externa.
Eliminación de subsidios.
Reestructuración del sistema impositivo.
Eliminación de barreras cambiarias.
Implementación de una estructura de libre mercado.
El concepto de servicios.
Políticas de flexibilidad laboral.

viernes, 23 de enero de 2009

Desarrollo Humano en la R.D Visto por (valdez Albizu, CEPAL y PNUD)

Cambios en la economía y la sociedad dominicana de fin de siglo.
Lic. Héctor Valdez Albizu
Gobernador del Banco Central de la Rep. Dom.
Cámara Americana de Comercio, mayo 1999.

Introducción

En esta disertación del Lic. Valdez Albizu, ante la cámara americana de comercio de la Republica Dominicana en el año 1999, presentó una serie de datos e informaciones relevante de la economía dominicana que van desde sus transformaciones económicas, ingresos, crecimiento y bienestar, hasta unas reflexiones sobre los logros alcanzados y los problemas pendiente de solución de nuestro país.

Transformaciones económicas

Dentro de las principales transformaciones el Lic. Valdez Albizu, nos habla del grado extremo en que nuestra economía dependía del azúcar, y de la asignación de la cuota azucarera norteamericana, así como tan bien de otros rubros agrícolas como el café, el cacao y el tabaco que completaban la cuota de exportación agrícola, acompañados de algunos productos del sector minero, que en la década del 70 representaba un 25% de nuestros ingresos de divisas. Y que su suerte descansaba en las variaciones de la demanda de este número limitado de bienes primarios, por lo tanto, estos nos hacían muy vulnerables a las oscilaciones cíclicas de sus precios en los mercados internacionales.

Afortunadamente en los últimos tiempos la economia dominicana se ha venido diversificando al grado de, que los siete renglones que representaban el 90% de los ingresos por exportación de bienes y el 72% del conjunto de bienes y servicios, hoy tienen un peso de 10 % y de 7% respectivamente. La ampliación del comercio exterior ha sido notoria, ya que, ha pasado de 152 bienes que se exportaban en 1972 a 1,786 en la actualidad, donde predominan las manufacturas y los servicios.

Crecimiento y Estabilidad

El Gobernador, vincula la atención prestada por los organismos internacionales, como el FMI, La CEPAL, entre otros; a las altas tasas crecimiento del PIB, la baja inflación, relativa estabilidad cambiaria y un servicio adecuado de la deuda externa. Todo lo anterior, él lo atribuye al excelente manejo de la economía del presidente de turno.

Crecimiento Económico e Ingreso Real

En esta parte destaca el crecimiento del PIB real a un promedio de 5.1% durante las tres últimas décadas, resaltando el 5.7% de crecimiento en los 90´s, y haciendo hincapié en el 7.5% del ultimo cuatrienio de dicha década, el cual fue uno de los más vigoroso del planeta.

Con relación al ingreso per capita, como indicador de bienestar y desarrollo, medido a precios constante, registro un crecimiento de 29.3%, es decir, un promedio anual de 3.8% con un 4.8% para el 1998.

Mejoría en el Empleo

Mirando del lado de empleo vemos como la participación de la población en las actividades económicas pasó de un 43% en el 1984, a un 58% en el 1998, donde la tasa de desocupación cayó de un 23% a un 14.7%, si se utiliza la metodología de la OIT, tendremos esta tasa en un 6.1%. Señalando estos números, como fruto del crecimiento de la economía y del ensanchamiento de las oportunidades, así como también del incremento de la participación del sector formal en el empleo, pasando estos de un 35 % en el 1991 a un 49% en el 1998.

Se cita, de la misma manera, la reducción de la mano de obra infantil, la disminución de la fuerza laboral en actividades primarias y su desplazamiento a ramas de transformación, comercialización y servicios.

Crecimiento y Bienestar

Relacionando el bienestar al consumo privado, Albizu nos plantea que el crecimiento de este ultimo fue el mayor de la región, con un 5% solo superado por chile, con un 6.1%.

Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares

Los principales resultados de esta encuesta, realizada por el Banco Central en el 1998, nos dicen: que el hogar promedio está integrado por más de 4 personas (4.2), con relación a las 5.7 del 1984. Y que de cada 100 habitantes, 67 residen en las ciudades, como consecuencia del proceso migratorio de la zonas rurales a las urbanas, dándose el fenómeno conocido como la ``calcutización`` de las ciudades. El turismo y las zonas francas han salvado a Santo Domingo, de que este fenómeno sea mas intenso. Otro de los datos de la encuesta es, la juventud de nuestra población donde 56 de cada 100 habitantes no supera los 25 años de edad (Sumamente Jove), por otro lado esta la población en edad de trabajar, que paso de un 47% en 1970 a un 57% en el año de la encuesta.


ENGIH-Acceso a Servicios Básicos

En los últimos 14 años el acceso a los servicios básicos ha mejorado sustancialmente, dentro de estos están: el acceso al agua potable que paso de un 62% en el 1984 a un 84% de los hogares, la recogida de la basura de un 44% a un 56%, en el mismo periodo, incidiendo esto en que la quema directa de los desechos ha disminuido de un 29% a un 17%, aunque aun esta pendiente el reto ambiental de clasificar la basura, para aprovecharla industrialmente. Los hogares electrificados aumentaron de un 81% a un 88%, en el citado periodo, resaltando que de esta cantidad, la mitad posee medios alternativos de alumbrado. Otro indicado es el uso del carbón vegetal y leña que han disminuido desde 60% a un 11% entre ambos, donde el gas propano ha pasado a ser el combustible domestico por excelencia con un 85% de total de hogares.

Esta encuesta tan bien presenta datos relacionados a la modernización de los equipos domésticos, como el uso de estufas, neveras, lavadoras, televisores a color, alcanzo cifras promedios por encima del 60 y 70% para la mayoría de estos efectos del hogar.

La ENGIH reveló, también, importantes cambios en la estructura del consumo de la familia, como es la reducción del gasto en alimentos y bebidas dentro del hogar, de un 42% a un 33% y el aumento de un 2% a un 7% en el consumo fuera del hogar, esto debido a las modificaciones en las jornadas de trabajo, que ha incidido en la proliferación de los negocios de comida rápida.

En cuanto a transporte la encuesta arroja que en solo seis años (1992-1998) el parque vehicular ha pasado de 246 mil a 623 unidades, para un 153% de incremento, sin incluir las motocicletas (663 mil en 1998), trayendo esto como consecuencia un aumento en el consumo de gasolina per capita, de 18 galones en 1984 a 40 galones en el 1998.


Educación y Pobreza

Conforme a la tasa de analfabetismo que emplea la UNESCO, de la población de 15 años y más, se ha reducido de un 33% en 1970 a un 15.6% en el 1998, con un 7.5% en el distrito nacional, aunque en la zona rural aumenta a un 27%, a la vez que se resalta el aumento del gasto en la educación privado de un 3 a 5%.

Refiriéndose a la pobreza de la población dominicana, los organismos internacionales y nacionales la sitúan entre un 56% y 60% por debajo de la línea de la pobreza. La encuesta del Banco Central, empleando la metodología del Banco Mundial de que, es pobre quien vive con un ingreso mensual inferior a 60 dólares (RD$960), arrojó que un 25% de la población vive en esta condición y un 4% vive en situación de indigencia, ingreso inferior a 30 dólares (RD$480), menos de la mitad de lo reportado por otras fuentes.

Se debe combatir arduamente, como uno de los grandes desafíos de la nación, lo cual se puede mejorar con altas tasas de crecimiento, baja inflación, creación de empleos productivos e incremento del gasto en educación y salud, de manera combinada.

Ingresos y Gastos de los Hogares

Con la divulgación del Banco Central del costo de la canasta familiar de RD$6,240, para medir la variabilidad de los precios, de lo que consumen los grupos de mayores ingresos y la clase media como los de bajos ingresos, lo que provocaron planteamientos de elevar el salario mínimo al nivel de RD$6,240, con el cual se incurriría en una incorrecta comparación y un evidente error de calculo, ya que el costo total de la canasta de los que devengan sólo el salario mínimo es de RD$2,528 y RD&3,755, correspondiente al 40% de los hogares. No obstante se revise los niveles de salarios mínimos, utilizando como parámetros el incremento del costo de la vida.

Para los ingresos, La ENGIH arrojó un promedio de RD$9, 480 mensual, este es generado por el efecto combinado de las fuerzas de trabajo de casi dos miembros del hogar (1.6), dividido en cinco grupos de ingresos, que muestra una escala que va desde un ingreso familiar de RD$3,125 hasta los RD$22,162, esta información también es útil para determinar la distribución de la renta nacional, donde los de mas bajo ingresos (1er quintil) es tres veces menor que el ingreso promedio y quintil 5 recibe mas del doble de este promedio.

En otras palabras, el crecimiento económico ha estado reduciendo la pobreza y desigualdad social, por lo menos es lo que dicen los datos.

Reflexiones Finales

El Lic. Valdez Albizu, catalogando su alocución de optimista, dice que no tiene razones para no serlo, ya que:

§ El FMI pronostica que el crecimiento económico del país para 1999 era mas alto del mundo, con un 7.3%
§ Primer país de América Latina y el Caribe en solucionar el problema informático del Y2K.

Aunque tenemos tareas pendientes de cara al nuevo milenio, estamos avanzando en la consolidación de logros económicos, políticos y sociales sostenibles, sin tratar de pintar el panorama color de rosa, por lo que estamos en la necesidad de materializar las reformas institucionales que se hayan pendientes, para poder ingresar al escenario competitivo del nuevo siglo, como son los proyectos de ley sobre el régimen monetario y financiero, el mercado de valores, ordenamiento de los mercados, el sistema eléctrico, la salud, la educación y la seguridad social. Y no se debería perder más tiempo del que ya hemos gastado.
ENFOQUE DE LA CEPAL


Prologo

El desempeño económico de la Republica Dominicana en la última década ha sido sobresaliente. Después del retroceso de 1990 (-6%), el producto interno bruto ha tenido un crecimiento promedio cercano a 6% en los siguientes nueve anos y de 8% en el trienio 1996 – 1999, el mas alto en toda la región latinoamericana.

La economía dominicana se ha segmentado en la última década, a causa de una evolución sectorial heterogénea que, a su vez, se asocia en algún grado al esquema de crecimiento que ha prevalecido en el país en los años recientes que, por cierto, caracteriza también a numerosas economías de la región.

Este panorama convierte a la Republica Dominicana en un caso interesante para un estudio amplio y pormenorizado, dirigido a analizar los factores que subyacen en los cambios experimentados en sus patrones de crecimiento, de inserción internacional y distributiva en las últimas décadas.

Por iniciativa del Gobierno de la Republica Dominicana, el Secretario Técnico de la Presidencia de ese país y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) firmaron un convenio de colaboración en Noviembre de 1999, cuya ejecución dio marco a la elaboración de un estudio de la economía dominicana y cuyos objetivos fueron:

1) Analizar en profundidad y detalle la evolución de la economía de la Republica Dominicana, en especial en la década de los noventa
2) Identificar los retos que enfrenta de cara al siglo XXI.
3) Examinar posibles opciones de política y sus perspectivas.



Visión global

La modernización política y modernización económica son el punto y el contrapunto de la evolución de la República Dominicana en las últimas tres décadas.


Las Reformas Económicas

La sociedad civil y los gobiernos de la República Dominicana han podido formular y poner en práctica estrategias nacionales de acomodo interno y de reposición de la reinserción en el exterior.

El país necesitaba vitalmente reconstruir su capacidad exportadora y atenuar el estrangulamiento externo, en tanto restricción esencial al desarrollo sostenido. Es decir, resultaba imperativo crear nuevos polos de crecimiento que impulsasen la economía y, a la par, se convirtiesen en fuente dinámica de divisas.

El país requería y requiere reformar las reglas económicas fundamentales a fin de adecuar la economía nacional a las exigencias del mundo globalizado. Es decir abrir fronteras comerciales y financieras hasta que la estructura interna de precios corresponda a la que priva en los mercados; lograr la estabilidad de precios a través del equilibrio en las cuentas fiscales. En tal sentido, la intensificación de la competencia con el exterior estimularía la eficiencia de los productores locales y el crecimiento se basaría en el aprovechamiento de la demanda de los mercados internacionales.

La reforma económica en el sentido de la creación de nuevos núcleos dinámicos de la oferta nacional se inicia en los años setenta, aunque adquiere mayor vigor en los noventas, a partir del Nuevo Programa Económico (NPE) (1990), que busca mejorar la inserción externa de la economía.

La principal virtud de ese núcleo de crecimiento no sólo reside en constituirse en fuentes primaria de empleo, sino también en compensar el decaimiento dinámico de las exportaciones tradicionales y resolver el estrangulamiento externo. En efecto, en las dos décadas que siguen a 1970, los ingresos por ventas de servicios y zonas francas alcanzan la respetable tasa media de expansión del 14.7% anual, mientras las exportaciones tradicionales apenas suben a razón del 2.5%.

La ley 153, vigente de 1971 a 1992, otorgaba exención total del impuesto sobre la renta y los aranceles a la importación, la repatriación de utilidades y capitales a los inversionistas foráneos, durante períodos de 10 a 15 años. Además, las empresas hoteleras quedaron eximidas de la obligación de entregar sus divisas al Banco Central.

La reforma estructural del sector productivos-exportador resultó exitosa y explica en gran parte el desarrollo económico de las últimas décadas. También se acertó en aislar en alto grado esas actividades del doble sesgo antiexportador del proteccionismo y de las altas tasas de interés del financiamiento interno.


El Balance de los Ochenta

La década de los ochenta trajo consigo trastornos externos y necesidades internas de adaptación. La interrupción de la afluencia de capitales internacionales a partir de la moratoria mexicana de la deuda, el deterioro de los términos del intercambio, y el receso en los países industrializados (1980-1984), enfrentó al país a un proceso de ajuste que no siempre estuvo bien correspondido con las políticas macroeconómicas que se aplicaron sobre todo en la segunda mitad de los ochentas. Se produce ahí un desacomodo creciente entre las percepciones políticas de las necesidades sociales y las capacidades reales de la economía para satisfacerlas.

En 1982 se firmó un acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que siguió otro en 1985, que sólo se cumplieron parcialmente. En ambos casos se aplicaron medidas correctivas (sobretasa arancelarias, aumentos en los precios de los combustibles y de bienes de consumo, recalendarización de la deuda externa). Por otro lado, el Banco Central elevó la tasa de redescuento, acentuó los encajes medios y marginales, controló las tasas de interés, devaluó la moneda nacional (1985) y emitió certificados financieros para recoger liquidez.

El auge exportador, con tasas de crecimiento de 15% y 14% en 1989 y 1990 no bastó. En ese último año, el producto se desplomó 6.4% y el país sufrió una doble crisis: económica y del sistema financiero.


Cambio y Estabilización en los Noventa

Hasta los años ochenta, en la República Dominicana la modernización y las demandas políticas proceden a la reforma económica y la dominan, casi a la inversa de lo que ocurre en el resto de América Latina; se quieren resultados más allá de lo posible, se tensan excesivamente los instrumentos económicos hasta que los desacomodos acumulativos hacen necesarios nuevos deslindes entre ambas esferas de la vida social.

El balance de los años ochenta registra logros, pero también la creciente desadaptación de las políticas a la coyuntura de corto plazo y al cambio estructural demandado por la globalización de los mercados. Entre los aspectos positivos destacan dos importantes: el primero, haber consolidado nuevos centros dinámicos de crecimiento en qué apoyar el progreso de los noventas; el segundo, sostener una tasa de crecimiento baja pero que duplica el promedio latinoamericano, es decir, que atenúa el impacto del ajuste socioeconómico de la década perdida.

En cuanto al cambio estructural surgen nuevos énfasis: cobran importancia la desregulación interna y externa, la incorporación más decidida del sector empresarial extranjero y nacional en el manejo de las empresas públicas, el acercamiento de los precios internos a los que privan en el exterior. Las directrices de las transformaciones que se comienzan a instrumentar buscar transferir funciones económicas del Estado al mercado, liberalizar los mercados y borrar muchos de los vestigios regulatorios y proteccionistas del patrón anterior de desarrollo.
El exceso del gasto público en la República Dominicana, las fuentes principales de presión inflacionaria se relacionan con los movimientos en el tipo de cambio, las tasas de interés o los precios de los productos energéticos. Los desajustes en el mercado laboral parecen reconocer menor influencia por el hecho de disponerse de dos válvulas de escape: una dada por la emigración dominicana a los Estados Unidos; otra, por la inmigración haitiana, proveedora de mano de obra barata. Ambas facilitan el equilibrio en ese mercado, con costos salariales por debajo de los aumentos de la productividad.

El programa de ajuste fiscal llevó a recortar gatos (reducción de subsidios al consumo y a las empresas públicas, de algunas partidas de carácter social y de la inversión pública). Se adoptaron medidas impositivas entre 1991 y 1992 con el doble propósito de fortalecer los ingresos tributarios y compensar los efectos de la desgravación arancelaria o de los impuestos directos en las recaudaciones.


La Reforma Adaptativa al Nuevo Entorno Mundial

La década de los noventa se caracteriza no sólo por salvar los desequilibrios coyunturales en tiempo récord, sino también por el impulso a la reforma adaptativa de la economía nacional al nuevo orden internacional y a los paradigmas que le sirven de sustento.

En materia de política monetaria, las reformas se encaminaron a efectuar la liberación financiera con gradualidad y por etapas que dieron tiempo y permitieran armonizarlas con los cambios que se fuesen instrumentando en otros terrenos de la estrategia económica gubernamentales. Al efecto, se sustituyó la política selectiva de asignación del crédito por un régimen de encaje unificado.

El proceso de reforma monetaria altera radicalmente los objetivos y los instrumentos con que habrían de alcanzarse. Ahora importa desterrar la represión y avanzar en la profundización financiera, crear condiciones de estabilidad y desarrollo al propio sector bancario y financiero.

El manejo de los instrumentos monetarios subrayan dos tendencias principales: el uso preferente de instrumentos de mercado, esto es, de aquellos que operan no a través del control de cantidades, sino de los precios. La segunda, derivada de ésta, consiste en que el encaje legal es sustituido en algún grado por la emisión de los certificados de participación.

La República Dominicana y su reforma liberalizante estén sujetas a las restricciones emanadas de la situación y la política cambiaria, al usarse la paridad como ancla nominal del sistema de precio. Aunque se ha tratado de unificar los mercados cambiarios como parte de la reciente reforma económica, la meta no ha sido alcanzada.

En material social, la República Dominicana ha perseguido dos objetivos simultáneos. Por un lado, superar graves rezagos históricos y, otro, confiar en la velocidad del desarrollo para fortalecer el mercado de trabajo, reducir la marginalidad y evitar la caída de los salarios reales. Es el primer aspecto, pese a la relativa estabilidad del gasto público en el producto, las erogaciones sociales han elevado su participación en este último de 33.7% a 40.3 entre 1980 y 1999.

Logros, Riesgos, Perspectivas

La República Dominicana ha logrado cambiar el centro de gravitación del sector externo: de las exportaciones de productos básicos – con pocas perspectivas de mercado a los servicios, si en ellos cabe el turismo y la maquila en un sentido funcional, que no de clasificación estadística; eso mismo ha permitido rebasar la etapa del desarrollo centrada en la industrialización sustitutiva y facilitar la inserción del país en el nuevo orden económico internacional, sin mengua de los ritmos de desarrollo.

Algunos efectos desfavorables del ajuste podrían atenuarse con el uso de mayor endeudamiento externo o con una política cambiaria más activa y protectora. Con todo, a más largo plazo, fructificarían las ventajas de libertad de comercio y de las finanzas, abriendo canales al aprovechamiento del potencial de beneficios de la estrategia de crecimiento hacia fuera, del aumento inducido en la eficiencia productiva y de la más rápida incorporación a la revolución tecnología mundial.

Las ventajas de la disyuntiva esbozada son obvias: se abrirían nuevos canales de desarrollo y se distribuirían en el tiempo, en vez de quedar agolpado, los costos de las reformas pendientes, creándose así menores tensiones políticas. Sin embargo, no todo sería ventajoso: habría que prolongar el período de transición económica y social al nuevo paradigma del desarrollo, asumir riesgos no desdeñables, sin descuidar los problemas de la estabilidad y la coyuntura.

Vulnerabilidades

Renovar la capacidad de crecimiento parece depender no sólo de factores externos, sino de acciones decididas y concertadas de carácter interno. En cuanto al turismo, habrá que mejorar sensiblemente la calidad de los servicios, transformar los sistemas de mercadeo, cuidar más celosamente de la ecología, mejorar la dotación de infraestructura y crear nuevos centros hoteleros. En cuanto a las zonas francas, habrá que pagar competitividad a marchas forzadas, procurar su incorporación gradual a los sistemas impositivos nacionales y buscar nichos o especializaciones más complejas, de segunda generación. Tendría que prestar atención al cuidado y generación de las exportaciones tradicionales. En la misma vertiente, convendría evaluar los méritos de crear polos de fomento de servicios internacionales. El propósito no residiría exclusivamente en aliviar la restricción externa de pagos, sino también en eliminar las barreras que impiden la conclusión ordenada de la reforma liberalizadora.


Perspectivas y Elementos de Política Económica

El récord dominicano en torno a esta cuestión revela avances importantes y algunos problemas; resulta evidente que sus efectos positivos elevarían la productividad del trabajo y el potencial de desarrollo de la economía.

En los años noventa, el gasto social ha crecido considerablemente y la participación de los servicios de educación y asistenciales se han incrementado 6% y casi 2%, respectivamente.

La globalización y las reformas liberalizadoras de los derechos económicos, quiérase o no, reducen la autonomía y eficacia de los gobiernos para atender y articular las demandas ciudadana, y son fuente de la disparidades de ingresos, entre estratos sociales y entre países. En particular, el grado de concentración económica tiende a aumentar, sea por la penetración de conglomerados internacionales o por la formación de los propios, mientras se torna angustiosa la sobrevivencia de las pequeñas empresas.

La legitimación democrática de las políticas socioeconómicas exige un Estado activo, tanto en la dimensión del fomento al desarrollo como en la de equilibrador social. La República Dominicana necesita seguir desterrando los vicios de autoritarismo o de las oligarquías; necesita, por lo tanto, liderzgo de un Estado delgado pero con suficiente legitimidad para orientar las reformas por cauces democráticos.

Al comienzo del milenio, el país se encuentra de nuevo en un punto de inflexión. El desarrollo siempre es una tarea inconclusa, como también lo es la adaptación a los paradigmas universales que cambian con el tiempo. Hay riesgo, vulnerabilidades, acumulación de necesidades insatisfechas o expectativas frustradas propias de un país subdesarrollado, insular, pequeño, sujeto a las vicisitudes y cambio de la economía internacional. Hay impaciencia del electorado en ver transformado el crecimiento económico en cura inmediata de rezagos ancestrales.

La historia reciente del país arroja un saldo optimista y una lección para América Latina. La democracia, el crecimiento y la equidad dominicanos han seguido caminos menos divorciados que los que caracterizan la experiencia dominante en la región.


ENFOQUE DEL PNUD:


Informe nacional de desarrollo humano
Republica Dominicana 2005

Hacia una inserción mundial incluyente y renovada


El Informe Nacional de Desarrollo Humano de 2005 analiza la forma de inserción de la economía y la sociedad dominicanas al proceso de globalización actual. En términos generales se reconoce que ha habido progreso social, no obstante éste no ha sido de la magnitud que se podría esperar, dado el crecimiento económico promedio anual de República Dominicana en los últimos 50 años. En este período, el crecimiento del ingreso ha sido ejemplar: el más alto de América Latina y el Caribe, y menos volátil que el promedio regional. A pesar de ello, el país ha mostrado un insuficiente avance en términos de desarrollo humano, menos de lo que avanzó el mundo y por debajo del promedio de los países de la región.

Este informe concluye que República Dominicana se ha insertado en la dinámica mundial de una manera que es social, económica e institucionalmente excluyente, con un modelo que es insostenible en el mediano plazo.

Para el Informe Nacional de Desarrollo Humano la causa principal de la pobreza dominicana y del bajo desarrollo humano relativo no es la falta de financiamiento y de recursos económicos, sino el escaso compromiso con el progreso colectivo del liderazgo nacional político y empresarial durante las últimas décadas y la ausencia de un pacto social, de participación, de solidaridad y de empoderamiento de los sectores mayoritarios de la sociedad dominicana.

La consecuencia de ese escaso compromiso y empoderamiento es que se han agudizado los desequilibrios a pesar de la disponibilidad de recursos, y se ha montado una dinámica social, económica e institucional que refuerza la exclusión. Esta situación se ha motorizado por la búsqueda de una rentabilidad económica y dividendos políticos, ambos de corto plazo, depredadores de las instituciones y del ambiente, comprometiendo el futuro.

El desarrollo humano avanza simultáneamente sobre la eficiencia, que provee la base material del desarrollo, la equidad, como condición indispensable para darle sostenibilidad, y la libertad, como propósito último del desarrollo.

Este informe no analiza el proceso de globalización en sí, sino las condiciones que son necesarias para lograr una inserción incluyente, participativa y administrada en ese proceso. Se hace referencia, en menor medida, a la desigualdad que prima en los arreglos mundiales institucionales que producen una distribución inequitativa de los dividendos de la globalización.

En este informe se analizan los principales ejes a través de los cuales el país se conecta con el exterior: las exportaciones nacionales, el turismo, las zonas francas, las migraciones y la cultura, para después evaluar un conjunto de condiciones previas en el ámbito de la creación de capacidades y de las instituciones que son requisito para una inserción internacional con desarrollo humano.

Exportaciones nacionales: una oportunidad poco aprovechada
Las exportaciones nacionales han permanecido estancadas en las últimas dos décadas,
en cifras del orden de 850 a 950 millones de dólares. La causa principal de este comportamiento es que ha existido una estructura de poder que ha impedido crear las condiciones para mejorar la competitividad sistémica del país, expresado en elevadas tasas de interés, déficit eléctrico, rigidez institucional y falta de recursos humanos de calidad, entre otros muchos factores.

El país cuenta con un desarrollo avanzado de infraestructura, sin embargo debe mejorar los servicios de electricidad, profesionalizar el empleo, extender el crédito y mejorar su marco regulatorio para ser más competitivo a nivel internacional

En este informe sostenemos que las condiciones de competitividad sistémica se han deteriorado o no han podido avanzar lo suficiente como para impactar en las exportaciones de República Dominicana durante las últimas décadas, debido a los siguientes factores:

Un desarrollo institucional inferior a la mayoría de los países de la región, en especial, en relación con la efectividad del gobierno y con el marco regulatorio.

Muchos de los indicadores educativos de la fuerza de trabajo mejoraron, pero están por debajo del promedio de América Latina y el Caribe y por debajo del nivel esperado, dado el PIB por habitante, según los estándares mundiales.

El entorno financiero, junto a un tipo de cambio sobrevaluado, no han apoyado la competitividad sistémica de la economía dominicana.

Se cuenta con una infraestructura de puertos adecuada, aunque con un deficiente marco institucional en el manejo de la tramitación, que puede ser mejorado a fines de reducir los costos de desaduanización.

En síntesis, se puede afirmar que en materia de infraestructura el país cuenta con una adecuada dotación de recursos. Sin embargo, en materia de electricidad está muy por debajo de sus competidores a causa de los elevados costos y la calidad variable del servicio.

El turismo: si no se modifica, se agota

El turismo es el sector que ha presentado el mayor dinamismo, con un gran impacto directo e indirecto en la economía y los empleos, y que ha contribuido a internacionalizar el país, pero es momento de prestar una mayor atención al cuidado del medio ambiente y a su modelo de organización para su supervivencia.

En la última década se han producido serios problemas en materia de abastecimiento de agua potable, en el mantenimiento de las playas, de los arrecifes de coral y de las áreas protegidas.

El desarrollo del turismo ocurre en zonas ecológicamente frágiles, donde muchos hoteles fueron construidos violando sistemáticamente las normas ambientales y teniendo un manejo inadecuado de desechos líquidos y sólidos.

La sostenibilidad de la actividad requiere de una ruptura con estos patrones indeseados. De no modificarse estas tendencias se agudizarán un conjunto de tensiones que tienden a provocar el agotamiento del modelo en términos social, ambiental y económico.

Zonas francas: ¿en busca del paraíso perdido?

La finalización de las condiciones internacionales favorables que auspiciaron el desarrollo de las zonas francas de exportación dominicanas impone al sector una fuerte reorganización para mejorar su competitividad en el mercado norteamericano, así como la búsqueda de nuevos mercados.

Las ramas textiles de exportación están perdiendo cuota de mercado. En 2003 la participación de mercado en los Estados Unidos estaba en los mismos niveles de una década atrás

La estrategia de expansión de las zonas francas ha sido la integración vertical cada vez más intensa con las empresas norteamericanas, en una magnitud superior al comportamiento de las empresas ubicadas en otros países de la región. El resultado de tal estrategia ha sido la falta de eslabonamientos internos, un reducido impacto en el producto y en la calidad de los empleos, promoviendo una economía de enclave.

Los trabajadores de zonas francas tienen un nivel de ingreso promedio inferior al promedio nacional y unas condiciones de vida similares.

Las zonas francas siguen siendo un nicho importante de mercado laboral para las mujeres dominicanas, pero su dinamismo y peso relativo dentro de la población ocupada femenina viene disminuyendo a partir de 1997-1998.

Finalmente, las empresas de zonas francas han intentado recomponer su competitividad en base a mejorar las condiciones de acceso al mercado estadounidense, junto a otros esfuerzos para lograr una mayor eficiencia interna y un tipo de cambio ligeramente subvaluado o por lo menos de equilibrio.

Las migraciones: la incapacidad de ofrecer una vida digna

En República Dominicana, la tasa de movimiento internacional de personas, medida en términos del total de entradas y salidas con relación a la población del país se elevó de 1.9% en 1960 a 48.5% en 2002. Por su parte, la tasa de salida de nacionales respecto a la población del país, ascendió de 2.8 por mil a 105.7 por mil en esos años.

Este proceso expresa por un lado la incapacidad de la dinámica económica, social e institucional interna de proporcionar una vida digna a dominicanas y dominicanos, y, por otro, representa un soporte esencial para la estabilidad macroeconómica al constituirse en una fuente de ingresos para muchas familias en todo el territorio nacional.

El impacto de la inmigración haitiana también ha sido diverso en aportes y costos. En los últimos años, los costos tienden a crecer en la medida de que se trata de una inmigración ascendente con muy bajo nivel de desarrollo humano y que resulta de las condiciones excepcionales de deterioro institucional, económico, social y político de Haití. El bajo nivel de instrucción de la gran mayoría de los inmigrantes haitianos aporta muy poco al acervo de habilidades y conocimientos necesarios para superar el modelo económico-institucional vigente en República Dominicana.

Las remesas enviadas por los dominicanos registran un aumento notable, especialmente a partir de inicios de los años noventa. Ese incremento sostenido ha dependido de cuatro factores: la notable y constante expansión emigratoria, las mejorías en el ingreso de los dominicanos en los principales países de recepción, los procesos de devaluación registrados en el país y el desarrollo de entidades y agencias dedicadas a esta actividad, con las consiguientes facilidades para los envíos.

Identidad y cultura: la valorización de lo propio, el mayor desafío

El cambio de modelo económico desde uno productivo hacia uno de servicios ha reforzado en la sociedad dominicana la autopercepción de vulnerabilidad y externalidad, disminuyendo su capacidad de “agencia”.
La transformación del aparato productivo produjo grupos y sectores excluidos que ya no forman parte del antiguo modelo ni del modelo de servicios, reforzando el sentido de la vulnerabilidad.

La identidad nacional se ha construido sobre la base de una hibridación, mezcla de etnias, que genera grandes tensiones sociales entre definiciones, pugnas y aceptación de la diversidad por el impacto de la inmigración haitiana, el dominicano de la diáspora, el turismo extranjero, en donde los dominicanos se ven empujados a adoptar componentes “cosmopolitas” en su identidad cultural.

La externalidad predispone a las dominicanas y dominicanos a confiar su destino a fuerzas que están más allá de su control. La salida a los dilemas de la externalidad es aspirar a ser “otro” o al menos parecer “otro” y a ello ayudan ciertas corrientes de la globalización que generalizan, sobre todo en el plano del consumo, estilos de vida que implican la noción de “ser desarrollados”. Una consecuencia directa de la externalidad en la conducta social es disminuir la capacidad de agencia de las personas, es decir, la capacidad de influir individual o colectivamente sobre su futuro.

Esta desconfianza en la capacidad del colectivo dominicano para construir un orden social satisfactorio ha justificado el clientelismo, el paternalismo, el asitencialismo y el autoritarismo.

En resumen, la hibridación cultural es una oportunidad. Sólo si se reconoce la diversidad, es decir, las raíces africanas, la presencia haitiana, la hispanidad y la diáspora estaremos en condiciones de valorar lo propio.

Capacidades y oportunidades a desarrollar: educación, salud, agua potable y empleo

Uno de los grandes desafíos de la sociedad dominicana es enfrentar el déficit social acumulado y la creciente pérdida de oportunidades para una parte importante de dominicanos y dominicanas. También enfrentar los desafíos que implica la globalización para lograr una inserción internacional con desarrollo humano. Satisfacer esas aspiraciones demanda el desarrollo de nuevas oportunidades y capacidades.

En cuanto a la educación la República Dominicana se caracteriza por tener uno de los niveles más bajos de gasto en educación como porcentaje del PIB de América Latina y el Caribe. Además, representa en términos relativos sólo la mitad del gasto esperado dado el nivel de actividad económica.

Hay también serias dificultades con los maestros debido a la presencia de clientelismo político y a las deficiencias en la preparación y capacitación que reproducen en la enseñanza. Se crea un círculo en donde la baja capacitación de los maestros es reforzada por los bajos salarios, que a su vez son usados para justificar un desempeño deficiente y poca exigencia, tanto de los directivos a los maestros como de éstos a los alumnos.

El servicio de salud en República Dominicana es de mala calidad, lo cual no es consecuencia de la falta de recursos humanos ni de infraestructura. Se trata, más que nada, de un problema de gerencia y de falta de institucionalidad, que se traduce en ineficiencia en el gasto, en escasez de financiamiento corriente y en serios problemas éticos debido a la falta de sanciones y al régimen de complicidades de la sociedad dominicana.

En la Republica Dominicana tiene más del triple de mortalidad materna que debería tener según los estándares internacionales, dado que el 98% de los partos son asistidos por personal sanitario.

Mejorar el estado de salud y sanidad de la población es una de las principales deudas del Estado dominicano. La mayoría de los indicadores se encuentran por debajo de los niveles esperados según el nivel ingreso real por habitante, dando cuenta de que es un problema de gerencia y no de recursos.

La infraestructura para la distribución de agua a la población ha mejorado significativamente. La brecha entre las zonas rurales y urbanas se ha ido cerrando, pero aún permanece elevada, haciendo más vulnerable la población rural a la incidencia de enfermedades. La cobertura está en el promedio de América Latina y el Caribe y registra un nivel del orden esperado dado el PIB por habitante.

En materia de saneamiento, los resultados muestran menos progreso, mayor inequidad y las coberturas alcanzadas están por debajo del promedio de América Latina y del valor esperado según el ingreso real por habitante.

El empleo que más ha crecido en la economía dominicana es el empleo informal, alcanzando casi el 56% del empleo total. La consecuencia principal de este comportamiento es que la calidad del empleo y las condiciones de vida se ven deterioradas para la mayoría de la población empleada.

El nivel educativo promedio de la fuerza de trabajo ocupada es el primario. Se observa una relación inversa entre nivel educativo y nivel de empleo, es decir, los grupos con mayor nivel educativo registran mayor desempleo. Esta tendencia es más pronunciada en las mujeres que en los hombres.

Esta situación puede llevar a los jóvenes a preguntarse para qué estudiar y capacitarse, convirtiéndose en un incentivo para emigrar, privando al país de recursos humanos de calidad.

Las mujeres se han insertado de manera creciente en el mercado laboral, sin embargo lo han hecho en actividades que refuerzan la división sexual del trabajo, y perciben menores ingresos que los hombres aún teniendo una mejor educación.

La seguridad social, tanto en salud como en pensiones, se constituye en el más importante sistema de protección social en el país. Sin embargo, este modelo todavía coexiste con múltiples instituciones en el área de asistencia social, muchas de ellas ineficientes y con estructuras clientelistas que son anacrónicas.

En pensiones, el gran desafío es el financiero, en lo que hace a las posibilidades de canalizar más recursos de los fondos públicos para asegurarle a la población un mínimo vital.

En República Dominicana el ejercicio de política social ha estado divorciado de un proyecto estratégico de desarrollo de la nación y más bien, lo que muestra el análisis de los hechos, es que la política ha estado asociada a prácticas clientelistas y de asistencialismo, destinada a remediar la exclusión que genera el modelo económico- institucional. Esta aproximación dificulta el avance en el desarrollo humano del país, así como mantener los logros obtenidos, para cuando el dinamismo de la economía se revierta.

La institucionalidad que debemos construir

La democracia de ciudadanía se ve limitada principalmente por la excesiva centralización en torno al Ejecutivo, la falta de una gestión moderna en la administración pública, la ineficiencia funcional de los mecanismos de fiscalización y rendición de cuentas, y los débiles mecanismos de control ciudadano de las acciones del Estado.

El informe concluye que las reformas a la Constitución realizadas en los últimos años han respondido a crisis y conflictos momentáneos, a la contención del descontento popular o para alimentar ambiciones personales e intereses partidistas, más que al bien público.

En el ámbito del Ejecutivo y la administración pública se concluye que éste tiene cuatro características principales que limitan el logro de una democracia de ciudadanía:

Una alta centralización articulada en torno al Ejecutivo,
La carencia de componentes de gestión moderna en la administración pública,
La ineficiencia funcional de los mecanismos de fiscalización
Rendición de cuentas, y débiles mecanismos de control ciudadano de las acciones del Estado.

Los partidos políticos han desempeñado un papel clave en la gobernabilidad política, por cuanto son canales principales de representación y la participación y aportes de la sociedad civil a la institucionalidad democrática han sido diversos. Las principales líneas de problemas que han impedido una inserción incluyente y sostenible en el mundo globalizado son:

Bajo nivel de desarrollo humano relativo no es consecuencia de escasez de recursos. La escasez relativa de desarrollo humano es el resultado de la combinación de una actitud rentista, depredadora y la falta de compromiso y solidaridad de una élite política, económica y social que ha buscado una rentabilidad de corto plazo sin un proyecto nacional que sea socialmente incluyente.

la forma de desarrollo de los sectores dinámicos, armados fundamentalmente como enclaves con bajos encadenamientos internos, que disfrutaron de condiciones excepcionales en décadas pasadas e irrepetibles en el presente y en el futuro inmediato, o que han sobreexplotado los recursos en una forma no sostenible y necesitan urgentemente ser reestructurados.

la falta de institucionalidad, un estado de derecho defectuoso y una forma de hacer la política que ha llevado a la pérdida de los espacios públicos y a la privatización del Estado en manos de partidos y grupos políticos y empresariales.

En conclusión La causa principal del relativamente bajo desarrollo humano no ha sido la falta de recursos o de financiamiento, sino el escaso compromiso de los sectores más poderosos y la ausencia de un pacto social.


Comparación de los Enfoques de: Valdez Albizu, La CEPAL y el PNUD

Similitudes:

1. Los tres enfoques establecen que en la Republica Dominicana hubo un crecimiento económico (PIB) en los últimos años.

2. En cuanto a la Zona Franca tanto la CEPAL como el PNUD observan una disminución en la participación de la Economía.

3. Respecto al sector turístico la CEPAL y el PNUD concluyen en que el mismo presenta un dinamismo con un impacto directo en la Economía Dominicana.

4. En el empleo los tres enfoques concuerdan en decir que hubo una marcada disminución en la desocupación laboral.

5. En cuanto al gato social también se verifica un incremento en la inversión del Gobierno de acuerdo a los tres enfoques.


Diferencias:

1. En cuanto a las exportaciones Valdez Albizu y la CEPAL sostienen que hubo un crecimiento dinámico, mientras que el PNUD afirma que las mismas estuvieron estancadas.

2. Respecto a la educación tanto Valdez Albizo como y la CEPAL afirman que ha disminuido el porcentaje de analfabetismo, y el PNUD establece que la educación se caracterizó por tener unos de los niveles mas bajos en el gastos como porcentaje del PIB.